- El gremio advierte que las alzas propuestas para el comercio de bebidas alcohólicas y productos de tabaco, y para la comercialización de vehículos y motocicletas, aumentarían significativamente el costo de operar en Bogotá y podrían afectar la inversión, el empleo y la formalidad.
El director de FENALCO Bogotá Cundinamarca, Juan Esteban Orrego, presentó ante el Concejo de Bogotá los argumentos del gremio para solicitar el retiro de dos incrementos contemplados en el Proyecto de Reforma Tributaria Distrital, por considerar que afectarían la actividad empresarial y comercial de la ciudad.
El primero corresponde al incremento de la tarifa de ICA para el comercio de bebidas alcohólicas y productos de tabaco, que pasaría de 13,8 a 21 por mil, un aumento cercano al 52 %. FENALCO advierte que se trata de una carga especialmente sensible para el comercio tradicional, tiendas de conveniencia y los pequeños comerciantes que no hacen parte del régimen simple, teniendo en cuenta que el ICA grava los ingresos brutos y no la utilidad, y que estos productos ya soportan una alta carga tributaria: alrededor del 60 % de su precio corresponde a impuestos.
“El pequeño comerciante no puede simplemente sacar más margen de donde no lo tiene, pues productos como la cerveza tienen precio sugerido. Según la Encuesta de Fenaltiendas 2025 el margen de utilidad de las bebidas alcohólicas es algo más del 7 %, así que, con este incremento, perderían en promedio un 10 % de su utilidad”, manifestó Orrego.
Adicionalmente, la experiencia del mercado de licores y cigarrillos demuestra que cuando la brecha entre el producto legal y el ilegal se hace demasiado grande, el consumidor migra hacia el producto más barato. Incentivando el contrabando, la informalidad, reduciendo la base formal de recaudo, y aumentando el riesgo del consumo de licor adulterado.
El segundo incremento corresponde a la comercialización de vehículos incluyendo motocicletas, cuya tarifa pasaría de 6,9 a 11 por mil, equivalente a un aumento del 59,4 %. Para FENALCO, la medida rompe una equiparación tarifaria que ha existido durante más de dos décadas y encarece una actividad que genera empleo, inversión y contribuye a la renovación del parque automotor y la incorporación de tecnologías más limpias. Es de aclarar que el proyecto mantiene una tarifa diferencial de 7 por mil para la fabricación, pero lleva la comercialización a 11 por mil.
Juan Esteban Orrego fue enfático al decir que “no tiene sentido incentivar el vehículo limpio por un lado y encarecer por el otro la actividad que permite que ese vehículo llegue a Bogotá. No queremos que Bogotá termine repitiendo la historia de la industria, pero cuando se incrementa de manera permanente el costo de operar en Bogotá, las empresas empiezan a tomar decisiones y podemos terminar teniendo las vitrinas en Bogotá, pero con nuevas inversiones, expansiones y operaciones que se desarrollen tributariamente en otras jurisdicciones”.
FENALCO reiteró su solicitud al Concejo de retirar ambos incrementos y llamó a construir una política tributaria que fortalezca las finanzas de la ciudad sin debilitar su tejido empresarial.
“Porque más impuesto no siempre significa más recaudo. A veces significa menos inversión, menos empleo, más informalidad y, finalmente, una base tributaria más pequeña. Queremos una Bogotá responsable con el recaudo, y una Bogotá donde valga la pena invertir, emprender, contratar y crecer”, concluyó Orrego.